El Lenguaje de Signos y Bilingüismo Intermodal

A fin de entender las características del bilingüismo intermodal haremos una breve descripción los rasgos generales de las lenguas de signos que presentan más diferencias respecto a las lenguas orales.

Por lo tanto, los articuladores, los órganos que participan en la producción del lenguaje (donde en la emisión de la señal), así como los órganos perceptores, son diferentes en ambas modalidades lingüísticas: en las lenguas orales los articuladores son los labios, la lengua, la laringe, las dientes, etc., y el oído es quien percibe las señales, mientras que en las lenguas de signos, los articuladores son las extremidades superiores, el torso, la cabeza y la cara (Mosella Sanz, 2012). los últimos articuladores, torso, cabeza y cara, son llamados marcadores no manuales (MNM).

La fonología es la “rama de la lingüística que estudia el valor funcional de los sonidos en las lenguas y sus alteraciones sistemáticas “(Instituto de Estudios Catalanes, s.d.). 51 Aunque ha sido un aspecto discutido, en general este uso del término en las lenguas de signos está generalmente aceptado (Emmorey, 2002), y el término que Stokoe (1960) introdujo por poder tener un concepto análogo al de fonología en las LS, querologia, ha caído en desuso.

Hasta el trabajo de Stokoe de 1960 la naturaleza fonológica de las LS no fue aceptada, ya que se consideraba que los signos eran un todo icónico (Sandler & Lillo-Martin, 2006). en el su trabajo, Stokoe demostró que en las lenguas de signos existe una estructura no significativa que se combina con otros para crear morfemas y signos. Por lo tanto, va demostrar que existía una estructura equivalente al fonema de las lenguas orales (una unidad mínima el cambio de la que produce un cambio en el significado de la palabra).

En las LS los parámetros fonológicos son la configuración, la localización y el movimiento de la mano, y también los componentes no manuales. A diferencia de las lenguas orales, en el que los fonemas organizan predominantemente de forma secuencial, en las lenguas de signos los parámetros fonológicos organizan de manera predominantemente simultánea. Tanto en las unas como en las otras, sin embargo, son posibles ambos tipos de organización y lenguaje. En el caso de las lenguas orales, por ejemplo, se han estudiado casos de simultaneidad, a partir de la aceptación que los tonos de algunas lenguas africanas actúan de forma independiente de otros elementos que se producen simultáneamente (Sandler & Lillo-Martin, 2006).

Además de la simultaneidad morfèmica, otro efecto de la modalidad de las lenguas de signos es el uso lingüístico del espacio. Por un lado, el espacio “forma parte de la representación léxica de los signos “(Sandler & Lillo-Martin, 2006, p. 24), es decir, la localización del signo en el espacio es uno de los componentes de la formación del signo. Por otra parte, se puede utilizar el espacio desde un punto de vista referencial. En este caso, un área del espacio, o locus, es asociada a un referente determinado (personas, animales, objetos, lugares y conceptos abstractos) (Quer &
Rondoni, 2005), que es retomado en el desarrollo del discurso. Este hecho tiene implicaciones en la morfología y en la sintaxis.

Las lenguas de signos se consideran lenguas orientadas al discurso (discourse-oriented languages), frente a las lenguas orientadas a la frase (sentence-oriented languages). Se ha observado, en este sentido, que los componentes de las lenguas de signos tienden a moverse mucho en las oraciones, por motivos pragmáticos, y que son abundantes los sujetos y predicados elípticos (Sandler & Lillo-Martin, 2006, p. 283). La oración se organiza alrededor de los conceptos del discurso, como puede ser la información antigua, o ya mencionada, para con la información nueva (Sandler & Lillo-Martin, 2006, p. 473). Esta característica no es propia de las lenguas de signos, ya que el chino o el serbocroata también son consideradas lenguas orientadas al discurso.

Sin embargo, tal como señalan estas autoras, el concepto de lengua orientada al discurso debe ser aún más desarrollado para poder ver las similitudes entre lenguas de estos tipo de modalidades diferentes. Quer (2004, p. 78) indica que esta orientación al discurso ha conducido a afirmar en algunas ocasiones que “la linealización de los enunciados firmados se regía por otros principios organizativos de tipo discursivos más que sintácticos “. Sin embargo, considera que en la actualidad esta concepción ha sido superada, puesto que se ha reconocido que las lenguas orientadas al discurso no prescinden de la sintaxis.